
¿Qué se mide en un protocolo de ruido laboral?
El protocolo de la Res. SRT 85/2012 no es un número suelto. Son tres valores distintos, medidos con instrumental que tiene que cumplir requisitos concretos, y cada uno responde a una pregunta diferente sobre la exposición del trabajador.
Los tres valores que pide el protocolo
El nivel sonoro continuo equivalente ponderado A, que el protocolo anota como LAeq,Te y se expresa en dBA. Es el que resume, en un solo número, toda la energía sonora que recibió el puesto durante el tiempo medido. Es el valor que se compara contra el límite de la jornada.
El nivel pico ponderado C, que el protocolo anota como LCpico y se expresa en dBC. No mide el promedio sino el golpe: el instante más fuerte. Un taller puede tener un promedio cómodo y aun así superar el pico admisible cada vez que cae una chapa.
El porcentaje de dosis, que se obtiene con dosímetro y expresa cuánto de la exposición diaria admisible consumió el trabajador. Si da más de 100%, el límite está excedido, sin importar qué tan bien se vean los otros valores.
¿Con qué instrumental?
El protocolo exige un decibelímetro integrador o un dosímetro que cumpla como mínimo con la clase o tipo 2 de las normas IRAM 4074 e IEC 804. Para el nivel pico hace falta un instrumento con detector de pico.
Y exige algo que muchos protocolos omiten: la fecha de la última calibración hecha en laboratorio y la copia del certificado adjunta al protocolo. Sin ese certificado, los valores no tienen respaldo, y la medición es observable aunque los números estén perfectos.
Nuestro instrumental está calibrado y el certificado va siempre con el informe. No es un extra que cobramos aparte: es parte de lo que el protocolo pide.
Ruido continuo o de impacto: no es lo mismo
El protocolo distingue expresamente entre ruido continuo o intermitente y ruido de impulso o de impacto, y hay que declarar cuál se midió en cada puesto.
La distinción no es formal. Una oficina, un depósito o una sala de servidores tienen ruido continuo, y ahí lo que importa es la exposición acumulada a lo largo de la jornada. Una carpintería, una prensa o un taller de chapa tienen impactos, y ahí un solo golpe puede superar el límite aunque el promedio del día sea bajo.
Identificar mal el tipo de ruido lleva a medir con el instrumental equivocado y a un resultado que no representa lo que pasa en el puesto.
¿Qué tiene que traer el protocolo?
El protocolo oficial firmado por profesional, con los datos del establecimiento, los puestos medidos y las condiciones en que se midió.
El certificado de calibración del instrumental, expedido por laboratorio.
La declaración expresa de si la medición cumple o no cumple con la legislación vigente. El protocolo pide una respuesta por sí o por no, no un texto ambiguo.
Las conclusiones y, cuando corresponde, las recomendaciones para adecuar el nivel de ruido a la legislación vigente.
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